
Y aquella princesita esa tarde se sentó a escribir, mirando por aquella ventana la lluvia caer, aquellas gotas que resbalaban por el cristal, aquel suspiro que empaña su ventana, aquel sollozo por lo que algún día fue, por lo que un día tuvo, por lo que fue su cuento de hadas, ese día en donde era todo fantasía, donde el amor se apreciaba como el viento, que se sentía pero que no se veía, allí donde el amor solía ser lo mas hermoso, sin terminar siendo aquel filo que atraviesa el corazón al llegar a su fin.
Esa princesita del cuento real, lloraba esa tarde y comprendía que no vivía en la fantasía, donde esa persona que amo con el alma hoy… Hoy manifiesta ser feliz con alguien más. Escribía que el amor la elevo por un rato, pero ayer callo de aquella nube mágica y rosa, pero en este momento… es Infeliz.